Las muelas del juicio suelen salir al final de la adolescencia o al comienzo de la adultez. Si provocan dolor, falta de espacio, inflamaciones repetidas o dificultad para limpiarlas, conviene realizar una revisión dental cuanto antes.

Con una radiografía y un seguimiento adecuado, el dentista puede decidir si basta con controlarlas o si es mejor tratarlas o extraerlas para evitar complicaciones posteriores.